miércoles, 16 de diciembre de 2009

Imposible

Estupendo.
Menuda mierda.

Me cuesta mucho escribir, MUCHO.
Bueno, mentira. Escribir es súper fácil. El problema está cuando no tienes ni idea de qué escribir y eso es exactamente lo que me pasa a mi todo el tiempo. TODO EL TIEMPO. Y las pocas veces que se me ocurre algo acaba siendo cualquier mierda personal o tonterías varias como las que hay más abajo.
Pues bien, ahora estaba inspirado/a (como prefiráis, ya me da igual, seré un ser asexuado si queréis) y tenía ganas de escribir, ¡sabía qué escribir (aunque volviese a ser una mierda; esta vez una fusión de los dos tipos de textos anteriores, pero al menos sabía qué teclear )! Ahora o no me acuerdo o se me ha pasado la inspiración (todavía no lo he decidido) y para colmo no dejo de poner paréntesis. Odio poner paréntesis tan seguido, aunque parezca extraño, cuando veo un texto con tantos paréntesis me da por pensar que la persona que lo ha escrito es subnormal.
Soy subnormal.
Bueno, supranormal. Supranormal me gusta más, aunque no salga en la RAE.

He estado a punto de poner OTRA VEZ una aclaración entre paréntesis. Una aclaración que no calía y solamente me haría parecer más sub.. supranormal desde mi punto de vista.
¿Por qué? No sé.
¿Por qué estoy diciendo tantas chorradas? No sé.
Estoy nervioso/a supongo. Cuando estoy nervios/a digo tonterías, y ahora estoy nerviosa/a por cuatro motivos: porque se me ha pasado la inspiración o me he olvidado de lo que iba a escribir (sigo sin haberlo decidido todavía), porque no dejo de poner paréntesis, porque me aburro y porque veo que ahora que soy un ser asexuado no pararé de poner barras y eso también me cabrea.

Vale, estoy escribiendo realmente mal. Y jode. Me jode mucho escribir mal, y más ahora que vuelvo a tener ganas de escribir.

De verdad que me gustaría poder escribir algo mínimamente extenso; pongamos un libro, por ejemplo, aunque no pretendo llegar tan lejos precisamente (OH DIOS, QUÉ AMBICIOSO/A QUE SOY: PRETENDO PODER ESCRIBIR CON NORMALIDAD UN PUTO BLOG. NORMAL QUE NO ME SEA CONCEDIDO TAL DESEO*).
Imposible a menos de que hablásemos de un libro delgaducho de unas 100 páginas donde un/a psicópata en pleno ataque de nervios hubiese escrito sus 1000 y una chorradas con un registro tan cutre y coloquial como el que estoy empleando ahora. Y sí, todo serían chorradas. No podría escribir una historia fantástica, ni una realista: nada de novelas. Ni podría ser un libro filosófico, ni autobiográfico (porque entonces acabaría siendo una novela victimista como la de Cielo Latini y yo no quiero eso; y ojo: admito que adoro su libro pese a detestar el victimismo e incluso me siento identificado/a con ella algunas veces), ni didáctico (hola me llamo Alex y vengo a explicaros cómo comer espaguetis), ni informativo (servidor/a no sabe una puta mierda sobre ningún tema en esta vida), ni cualquier otro tipo de texto que se os ocurra, Y TODAVÍA MENOS DE 100 PÁGINAS. Cierto, cierto: tiendo a extenderme SIEMPRE. Me dicen que haga un ensayo de 50 lineas y acabo escribiendo dos hojas, pero eso es cuando me dan un tema del que hablar. Lo mío sería que me encargasen un libro con X parámetros y entonces podría hacerlo. Pero no sería mi libro. Aunque lo hubiese escrito yo, no lo habría escrito yo. Literatura hipócrita. Podría escribirle los discursos a los políticos o podría haber sido yo quien hubiese redactado el libro de Su Majestad la Reina Doña Sofía, aunque gracias a Dios ni siquiera he visto la portada de susodicho escrito. En fin, que no, que no sirvo. Me gusta escribir pero no sirvo. Sólo escribo chorradas, y vale, sí, leerlas puede llegar a ser incluso divertido una, dos veces. Luego cansa. Este/a pesado/a siempre escribe lo mismo, siempre se queja, siempre se enrolla durante 3 párrafos para decir la misma chorrada, siempre usa el mismo registro, etc. Y además es que lo que escribo no tiene nada de interesante. Como mucho podría ser una alternativa al aburrimiento y a la larga acabaría rallando y reconvirtiéndose nuevamente en aburrimiento.
Perdón, EL aburrimiento. Es tan escalofriante este sentimiento que se merece un respeto. Lo odio. ODIO el aburrimiento. OOOODIO al aburrimiento. LO ODIO.

Y señores, no vamos a mentirnos. Esta es una de las chorradas que escribo siempre, pero en peor. Porque no estoy contando absolutamente nada. Estoy contando menos que he contado nunca. Me acabo de dar cuenta de esto último cuando una amiga (¿la convierto en un ser asexuado, también?) me ha preguntado que qué hacía, y le he respondido esto:

  
Paranoid Android   dice:
*estoy escribiendo una de las gilipolleces mas grandes que he escrito


Y voy a aclarar el asterisco inútil que he puesto más arriba, antes de que se me olvida o me vuelva a ir por las ramas (es alucinante, me voy por las ramas cuando en realidad no estoy hablando prácticamente de nada. ¿Lo veis?). Y digo inútil porque en realidad es una aclaración inútil pero que me da la gana aclarar: no quería tener que dar por supuesto que todos sabéis que soy ateo/a y que por lo tanto lo de la influencia de Dios en lo que hago es sarcasmo. Nadie tiene más culpa que yo mismo/a por no ser capaz de poder escribir. No le echo las culpas a otros. La incapacidad es mía.

Y señoras y señores, mi querido/a hermano/a (venga, a este/a sí que lo voy a convertir en un ser asexuado) me quiere echar del ordenador, por lo que voy a tener que dejar este absurdo ensayo aquí.
Mierda. Tenía ganas de escribir.

2 comentarios:

  1. Ahora todos sabéis que me gusta Radiohead

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  2. En realidad hablas sobre la frustración del escritor, así que inconscientemente tratas un problema universal en tu "absurdo ensayo" (y todos sabemos que la clave está en escribir sobre problemas universales).
    Ja, molas.

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